Experiencias que NO se pagan con DINERO

 

Esta profesión me ha permitido hacer cosas que ni siquiera era capaz de soñar cuando tragaba barro en la pelouse del Jarama.

A finales del 93 recibí una llamada de Manuel Luque, por entonces responsable de comunicación de Alfa Romeo. Me lo dijo sin darle importancia: “Martínez prepara la maleta que nos vamos a a probar los Alfa 155 del DTM”.

La cita, en el circuito Riccardo Paletti cerca de Parma. Una pista no muy larga, plana y virada, tipo Albacete. Y un prometedor mensaje ya in situ: “Hemos ganado el Campeonato, estas unidades ya no las vamos a utilizar. Podéis ir hasta donde os permita el cuore”.

No era todo. Estaban, también, a disposición un monoplaza de la Copa y un Formula 2, igualmente listos para rodar sin límite de tiempo ya que teníamos el circuito cerrado solo para nosotros y para el grupo de ingenieros del equipo oficial Alfa Corse.

La guinda del pastel tenía nombre y apellidos. El piloto de Fórmula 1, Nicola Larini, con 75 Grandes Premios disputados y reciente ganador del DTM con 11 victorias sobre 22 carreras delante de los todopoderosos Mercedes, y dispuesto a enseñarnos los secretos del Alfa 155 V6 Ti.

No lo pensé demasiado, quiero el Alfa, solo el Alfa 155. El siguiente paso llegó de inmediato. Unas vueltecitas previas, primero con Larini al volante, para explicar el funcionamiento y que debía vigilar en el panel. Otra tanda más larga, ahora con un pequeño detalle que no se puede pasar por alto. El que iba en el baquet de la derecha era un piloto de Fórmula 1, señalando trazados, limites y corrigiendo torpezas.

Parada necesaria para cambiar gomas, repostar, ralentizar las pulsaciones y escuchar las palabras mágicas que nunca oirás de un italiano cuando estés sentado en uno de sus coches de competición: “Hala, a la pista, no te guardes nada”. En realidad no sé exactamente lo que me dijo el ingeniero, pero es lo que deduje. Pues eso, en marcha, bien sentado, cinturones al límite de estrujamiento, con un casco decorado por Benetton, que me regaló Santi Cantero, y cierta prudencia inicial.

Ruido de autentico motor de carreras, Alfa V6 de 420 CV a 10.800 rpm, cambio secuencial rapidísimo de 6 velocidades para el que necesité unas vueltas de adaptación. No eran habituales todavía estas cajas y apliqué un truco que me recomendó Larini. Cántate las marchas en voz alta que, cuando toque bajarlas, no recordarás la que llevas engranada y el display del cuadro lo tapa el volante. Hecho maestro.

La siguiente adaptación me resultó más complicada. El coche aceleraba con cierta brutalidad, pero impresionaba más la sorprendente capacidad de frenado. “Sin miedo, hasta la cocina” me decía Larini en las vueltas previas. Pasabas los 100 y en los 50 pisotón. Siempre me sobraban metros para frenar pero mi “corazón” no daba para más.

Tercera fase. El Alfa 155 era tracción total, cuando digo total no es un eufemismo, el reparto 35 delantero, 65 trasero. Recordaba las palabras de Larini: “ataca los picos con más violencia, la macchina è buona, perdere il rispetto”. Toda la razón, con tanta tracción siempre empujaba, daba lo mismo que entraras descolocado, daba igual que salieras cruzado en alguna curva lenta, no importaba que levantaras en algún punto inadecuado, el coche siempre buscaba lo negro y eso que los tenían aspecto de pocos amigos.

Dentro del coche todo pasaba muy deprisa y con no poco trabajo. Tras una decena de vueltas  necesité una parada voluntaria para respirar, reapretar el cinturón y de nuevo a la pista. Pronto entendieron, desde el muro, que ya estaba en mi límite y me quedaban pocas fuerzas. Debía ser verdad porque asumí con cierto alivio la señal para que diera un par de vueltas más y entrara hacia el box.  Al pit lane como dicen ahora los supersabios.

Unos minutos para recuperar el aliento, coger la cámara para hacer fotos a los compañeros de viaje y sin apenas darnos cuenta fue cayendo la tarde y finalizando una  inolvidable experiencia de la que conservo el mono, los guantes, las sparco, el verdugo y el agradecimiento eterno a Manuel Luque.

 

Pepe Martínez

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies