Mitsubishi «congela» la introducción de nuevos modelos en Europa

 

La firma automovilística ha anunciado que congelará la introducción de nuevos modelos en Europa, a pesar de que continuará vendiendo los vehículos que ya comercializa en la actualidad. Tal como ha informado la compañía japonesa, esta decisión, tomada por su consejo de administración, no afectará a sus servicios de posventa, que continuarán estando disponibles para sus clientes del Viejo Continente.

En este sentido, ha explicado que los costes relacionados con la congelación de la introducción de nuevos modelos en Europa ya se han incluido en las previsiones de resultados para este año, aunque más adelante informará de las cifras específicas. Todo ello justo dos meses después de que la alianza automovilística Renault-Nissan-Mitsubishi anunciase su nueva estructura operativa, que contempla ceder el liderazgo en cada región a una de sus marcas, que, a su vez, también será la referencia en cada familia de modelos, mientras que las otras seguirán la senda marcada.

En el caso de Mitsubishi, sus mercados prioritarios serán Oceanía y el sudeste asiático, ya que liderará en Europa, Sudamérica, Rusia y Norte de África, y hará lo propio en China, Norteamérica y Japón.

Por otro lado, la firma nipona también ha anunciado que cerrará en 2021 una de sus fábricas ubicada en Japón para así establecer una capacidad de producción adecuada basada en el nuevo plan a medio plazo. De esta manera, Pajero Manufacturing dejará de operar a partir de la primera mitad de 2021 y el modelo que allí se ensambla, el Montero (Pajero en otros mercados), será producido en otras instalaciones.

En este sentido, la firma automovilística invertirá 8.000 millones de yenes (unos 64 millones de euros al cambio actual) en su planta japonesa de Mizushima para la producción de modelos eléctricos de pequeño tamaño, denominados «kei cars», que se fabricarán conjuntamente con Nissan, socio de la alianza Renault-Nissan-Mitsubishi. La citada inversión, que comenzará a partir del mes que viene, se destinará al establecimiento de equipos de ensamblaje del vehículo y de inspección de la batería del mismo, para la ampliación de las instalaciones de estampado, soldadura y pintura de la fábrica y para la ampliación de la línea de fabricación de modelos eléctricos. Y parte de dicha inversión correrá a cargo de Nissan, ya que ambas compañías se beneficiarán de esta mejora de las instalaciones.

Buena parte de todas estas iniciativas tienen su causa en que la compañia haya cerrado el primer trimestre fiscal (abril a junio) con unas pérdidas netas atribuidas de 1.432 millones de euros, frente a las ganancias de 75,7 millones de euros del año previo. Mientras que la facturación alcanzó un volumen de 1.866 millones de euros, lo que representa una disminución del 57,2% en la comparativa con los ingresos del primer cuarto del año fiscal pasado.

Entre abril y junio, la firma automovilística se anotó unas pérdidas operativas de 433 millones de euros, en la comparativa con los «números negros» de 31,3 millones de euros de un año antes. Por lo de cara al conjunto del ejercicio fiscal, que finaliza en marzo de 2020, la multinacional asiática estima contabilizar unas pérdidas netas atribuidas de 2.926 millones de euros, al tiempo que su previsión de ingresos adelanta un retroceso del 34,8%, hasta 12.032 millones de euros.

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