Las ventas de motos en mínimos históricos, cayeron un 93% en abril

 

El cierre de los concesionarios y el confinamiento de la ciudadanía por la pandemia del Covid-19 han provocado el peor mes de la historia para el mercado desde que existen registros (1957). En abril solo se han matriculado 1.132 vehículos, lo que supone una caída del 93% en términos interanuales.

Las matriculaciones de motocicletas cayeron un 94%, las de ciclomotores un 83% y las del resto de otros vehículos ligeros (triciclos y cuatriciclos) un 90%. Los escasos vehículos comercializados correspondieron a flotas de empresas o a ventas por Internet.

El mercado de la moto representó el 12% de las matriculaciones totales de vehículos en en 2019, una cifra que alcanza el 13% en lo que llevamos de 2020. El parque de ciclomotores y motocicletas supera ya los 5,5 millones en nuestro país.

ANESDOR rubricó, junto al resto de asociaciones de la automoción, un documento de solicitud de un plan de choque que contribuya a dinamizar el mercado y permita a las empresas sostener los empleos. La moto cuenta con una larga tradición social, industrial y deportiva en y su presencia en las calles, porque así lo deciden los ciudadanos, ha crecido de forma significativa en los últimos años. Su eficacia y eficiencia en el entorno de la movilidad actual ha permitido que el mercado de motos se haya multiplicado casi por dos desde 2013. Y en este marco es necesario que las administraciones cuenten con el sector de las dos rueda a la hora de desarrollar sus planes estratégicos para el futuro: tanto el ámbito de la automoción como en el de movilidad.

Los ministerios de Industria, Transición Ecológica y Reto Demográfico y Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, junto a los ayuntamientos, lideran la reconstrucción del país en lo que afecta la automoción y la movilidad de los ciudadanos. No deben olvidar al sector de la moto: el futuro de las empresas y sus trabajadores está en juego.

El escenario actual presenta una oportunidad social para que aproveche los beneficios que presenta la movilidad ligera. Cada vez hay más motos eléctricas en el mercado y las convencionales han evolucionado en los últimos años para maximizar su eficiencia y sostenibilidad. Si crece el uso de la moto, disminuirán los niveles de emisiones en las ciudades, se minimizarán los atascos y la reducción de los tiempos de desplazamientos beneficiará la conciliación familiar de los ciudadanos.

La moto es, además, un medio de transporte cada vez más presente en el ámbito laboral. Miles de empresas y autónomos que desarrollan su labor en el mercado del comercio electrónico y el reparto a domicilio encuentran en la moto su mejor aliado para desarrollar su trabajo de forma eficaz tanto personal como económicamente.

Es una realidad que la moto es un transporte que ofrece ventajas a la sociedad y sus ciudadanos. Es el momento de que el Gobierno de apueste por la moto.

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