COVID-19 paraliza el sector del automóvil con miles de despidos temporales

 

Como consecuencia de la aceleración en los últimos días de los casos graves de COVID-19, algunos muy cercanos a las plantas de producción de muchas marcas, de la ruptura de las cadenas de aprovisionamiento de proveedores importantes desde o y de la abrupta caída de las ventas de coches, la mayoría de los fabricantes han tomado la decisión de parar sus líneas de producción. Y como consecuencia, la llegada de Expedientes de Regulación de Empleo Temporal (ERTE) para afrontar tal situación.

En el caso de Seat afectará a 14.800 trabajadores, aunque también en un comunicado la marca española afirma que “analizará la necesidad de personal en cada centro de trabajo y mantendrá un amplio contingente de personas que permita asegurar la continuidad del negocio durante este periodo y retomar la actividad normal lo antes posible”. El periodo de vigencia del ERTE se aplicaría desde el inicio de la interrupción de la actividad y mientras dure la “causa fuerza mayor”, es decir, hasta que permanezcan las circunstancias que no permiten desarrollar la actividad laboral con normalidad. En este periodo, además, podrían destinarse algunos días a formación del personal, priorizando la salud y la seguridad de los empleados. Además, el Comité Ejecutivo de ha acordado complementar la prestación de desempleo del ERTE hasta el 80% del sueldo de cada empleado, e incluir el complemento de previsión.

En el caso de la fábrica que tiene en Landaben (Navarra) ha cancelado su actividad desde el pasado domingo 15 de marzo y hasta nuevo aviso, en una decisión consensuada con la parte social ante agravamiento de la evolución de la pandemia de coronavirus y a la entrada en vigor del estado de alarma. Un parón que se debe a la imposibilidad de garantizar la salud de los trabajadores por las cada vez más exigentes medidas de seguridad definidas por las autoridades sanitarias, y por la falta de personal que registró al inicio del turno de las 20 horas del domingo.

 

Estas dos razones han llevado a la dirección, en una reunión con los sindicatos (lo han aceptado el 83%), a acordar la solicitud de un Expediente de regulación de empleo temporal que afectará a los 4.855 trabajadores.

En cuanto a la planta de en Vitoria, ha tenido que cesar su producción después de que una parte de la plantilla realizara un plante, alegando que en la factoría no se podían cumplir las garantías sanitarias debidas para evitar contagios de la enfermedad. En su caso son unos 5.000 trabajadores los afectados. Mientras que la planta del Grupo (Peugeot, Citroën, y Opel) en Vigo ha mantenido  su actividad productiva hasta hoy, miércoles 18 de marzo, después de que el Consejo de Administración del consorcio decidiese lunes pasado un cierre gradual de todas sus fábricas en Europa. El lunes le tocó el turno a la planta de Villaverde (Madrid), a la que siguió el martes Figueruelas (Zaragoza) y como ya hemos comentado, hoy miércoles, la de Vigo. En el caso de esta última, se decidió continuar su actividad a pesar de las peticiones de todos los sindicatos con representación en el comité de empresa menos el mayoritario, el SIT, de parar la producción por la pandemia del Covid-19. El paro en todas ellas estarán estará vigente hasta el próximo día 27 de marzo.

En el caso de Nissan, su planta de Ávila también ha presentado un ERTE. En su caso aludía a la prioridad de proteger a los trabajadores. Como en su caso ya contaba con 251 afectados por un ERTE debido a su reconversión en fábrica de recambios, ahora sólo debe sumar los 200 restantes. Mientras que en sus instalaciones de Zona Franca y Montcada i Reixac en Barcelona, la dirección ha pospuesto la iniciación de un ERTE que afectaría a los 2.500 trabajadores de ambas fábricas. En Zona Franca ya se paró el pasado viernes debido al cierre del Valle de Ódena que afectó a los suministros, mientras Montcada i Reixac continuó su labor ya que también fabrican motores para y motores para el Reino Unido.

 

Tampoco trabajan desde el lunes los 7.000 empleados de en Almussafes en Valencia. En principio, la dirección de la marca estadounidense quería interrumpir la producción tres días, entre el miércoles 18 y viernes 20, pero finalmente han cerrado toda la semana ante tres casos de positivos Covid-19 en la cadena de montaje. Antes, a comienzos de mes, la dirección planteó un ERTE para reducir la plantilla en 400 personas ante la bajada de la producción de la planta, que se sitúa en unos 100 coches diarios de los modelos Kuga, Mondeo, S-Max, Galaxy y Connect.

Y para terminar Renault, que ha decidido parar su actividad industrial en durante el estado de alarma que ha sido anunciado por el Gobierno. Para la firma francesa, la salud de sus trabajadores ha sido la prioridad desde que se inició la pandemia del Covid-19 en nuestro país, por lo que desde el primer momento se tomaron todas las medidas de prevención dispuestas por las autoridades sanitarias. Pero dado el avance de la pandemia, también ha previsto un ERTE para este periodo. Y prevé que la actividad comercial se reactive de forma rápida tras la crisis, por lo que una vez finalizada la misma, pondrán en marcha las medidas oportunas acordadas con la representación social que permitan poder trabajar lo necesario para satisfacer la importante demanda comercial que prevean.

 

Florentino García

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