CUPRA pone en los circuitos los E-Racer y León Competición

 

La firma española ha presentado su nueva generación de vehículos desarrollados para los circuitos: el CUPRA e-Racer 100 % eléctrico y el turismo de carreras CUPRA León Competición. Ambos diseñados para competir al más alto nivel y desarrollados para cumplir específicamente los requisitos y la normativa técnica de TCR y E-TCR.

El e-Racer es un vehículo de carreras que genera una potencia máxima combinada de 680 CV y ofrece 960 Nm de par máximo, gracias a su batería de refrigeración líquida de 65 kWh de capacidad, y a sus cuatro motores eléctricos situados sobre el eje trasero. Además, incorpora un sistema de control vectorial del par motor dirigido al eje posterior, que adapta dicho par entre la rueda interior y la exterior a la curva, para ofrecer el máximo rendimiento en todo momento.

El frontal presenta una mínima resistencia aerodinámica, mejora el flujo de aire generando una cortina por encima del logotipo CUPRA (en ausencia de parrilla delantera), y a través de un innovador diseño de sus paragolpes y el capó. Asimismo, los paneles laterales incorporados facilitan el flujo de aire a lo largo de la carrocería. Aunque, quizás, el más arduo trabajo ha sido la colocación de las baterías a lo largo de todo el fondo plano del e-Racer, consiguiendo así un centro de gravedad extraordinariamente bajo.

Modelo que en el presente año entra en escena en el nuevo campeonato E-TCR, una competición diseñada específicamente para turismos eléctricos de carreras. El nuevo formato, la duración de la carrera y los nuevos retos para los pilotos, los equipos y los aficionados, pondrán de manifiesto las diferencias que presentan las competiciones de carreras eléctricas, en las que quedará patente la intensidad y la emoción que genera esta tecnología.

 

En cuanto al CUPRA León Competición, es un vehículo que toma como base el CUPRA León, ha sido diseñado para competir tanto en los campeonatos mundiales TCR, como en carreras de resistencia. Eso sí, reforzando su vínculo entre el asfalto y la pista, e incluyendo mejoras aerodinámicas en el diseño de la carrocería, que le permite mejorar el flujo de aire y aumentar la carga aerodinámica. Además, cuenta con una geometría de chasis diseñada específicamente para el modelo, que reduce el peso, aporta rigidez y permite una mayor personalización para cada equipo y piloto. Así, dispone de componentes más ligeros y una distribución de pesos más equitativa y eficiente. Aunque la esencia de este coche de carreras es un motor de 2.0 litros turboalimentado de gasolina, que ofrece 340 CV a 6.800 rpm y un par máximo de 410 Nm en casi todo el rango de revoluciones del motor. Mecánica sociada a una transmisión secuencial de competición de seis velocidades, que le permite acelerar de 0 a 100 km/h en solo 4,5 segundos y ofrece una velocidad máxima de 260 km/h.

El chasis se puede adaptar a las condiciones de cada carrera, lo que supone una ventaja para los equipos en cada ocasión. E incluye una arquitectura de suspensión delantera de tipo McPherson, que permite ajustar la altura, el ángulo de inclinación, la convergencia, el ángulo de avance vertical, el ángulo Ackermann y la anchura de vías. Asimismo, la suspensión trasera es de tipo multibrazo independiente, y permite  modificar la altura, el ángulo de inclinación, la convergencia y la anchura de vías. También se ha diseñado para instalar y modificar barras antivuelco delanteras y traseras. Todos los coches de carreras con reserva previa se entregarán en exclusiva en la nueva sede de la marca partir de abril.

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