G.P. Hungría. Segundas generaciones

 

El todavía “joven” holandés Max Verstappen (21 años) hizo todo lo que estuvo en su mano para adjudicarse el G.P. de Hungría. Marcaba el sábado su primera pole, arrancó mejor que los rivales y mantuvo la cabeza de carrera hasta las últimas vueltas, pero estando la caballería alemana en perfecto estado de revista es prácticamente imposible ganarles.

Jugada estratégica perfecta, con una segunda parada del coche de y la calculadora en la mano que permitía al inglés, a falta de veinte vueltas para completar el G.P., marcarse media docena consecutiva de records del circuito batiéndose a sí mismo una y otra vez y doblar a prácticamente todos los participantes en pista, con excepción de los cuatro primeros clasificados. Es igualmente evidente que estrategias como la vista en Hungria solo funcionan si es un piloto de la calidad de quien está a los mandos.

La pelea con Verstappen había dejado descolgados al resto de posibles aspirantes, Bottas con toque y parada en boxes incluida, los dos arrastrándose por el revirado circuito de Hungaroring, a su propio compañero en Red Bull, Gasly, y a un metódico (24 años) capaz de codearse con Vettel, de hacer salidas magistrales y aguantar peleas por posición como si de un “consagrado” veterano se tratase.

Los perdían tiempo enzarzados con sus ingenieros, intentando decidir si aplicaban el Plan A, el plan B, o el plan de siempre que es acabar a muchos segundos, más de un minuto en esta ocasión, de los para los que no son el rival que esperamos carrera tras carrera.

Tenemos claro que Marx Verstappen no nos va a dejar huérfanos a los aficionados. Es el heredero de todos los grandes, de Schumacher, de Alonso del propio Hamilton, pero no debemos pasar por alto los extraordinarios resultados que está consiguiendo el español Carlos Sainz, con un coche claramente inferior a los Mercedes, o Red Bull, a los que pone contra las cuerdas a base de eficacia, de saber hasta dónde puede llegar y de inteligencia en la gestión de las carreras. Un piloto que, igual que Verstappen, no para de crecer a medida que suma kilómetros y que después de lo visto con Gasly, merece un volante que le permita salir de la zona de confort en la que se mueve ahora con el y le lleve sistemáticamente al podio.

Sus padres, Jos Verstappen (47 años) 107 grandes premios en Formula 1 y (57 años) dos veces Campeón del Mundo de y Ganador del Dakar, pueden estar orgullosos de sus respectivos retoños.

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