GP de Hockenheim 2019. Lluvia, safetys y pit stops

 

Esta carrera podría ser la de los mil titulares. El podio ya refleja algunos. Hay un titular claro para Verstappen, otro claro para y uno muy claro para Kvyat. También hay titulares de victoria para o de fracaso para en su 125 aniversario. Titulares para Carlos Sáinz que se afianza entre los mejores y titulares para Leclerc; en parece que el mal fario nunca perdona a alguno de sus pilotos.

La lluvia fue la auténtica protagonista de este circuito. Una lluvia que provocó numerosas salidas de los safety cars que dieron lugar a las estrategias más variopintas y en la que vimos detalles nunca vistos como montar neumáticos lisos mientras diluviaba en el pit stop. Pero como de inundaciones se trataba, no podía faltar quien tirase la carrera por la borda y ese fue nada menos que el flamante líder del mundial y pentacampeón Lewis Hamilton.

Hacía tiempo que no nos regalaba una de sus grandes genialidades y eligió este día de lluvia para embarcar a su equipo en un Titanic que parecía albergar el camarote de los hermanos Marx. Porque eso parecía el pit stop que protagonizó su equipo en la parada, saltándose el bolardo de la entrada a pit lane, tras dañar el alerón de su coche en la curva 17.

Aquello fue la hecatombe de Mercedes. Sin neumáticos preparados y sin saber cuáles poner, Carreras por doquier como gallinas sin cabeza y un alerón que parecía esconderse a todas las miradas. Groucho Marx paseaba apresurado con su característico andar arriba y abajo, sujetando el puro entre sus labios con la mano derecha, mientras Anthony Quinn gritaba ¡qué desastre más fenomenal! desde los cielos como hiciera en la película Zorba el griego al venirse abajo su acueducto prendido con palillos. Lo cierto es que toda la efectividad del equipo alemán se vino abajo de golpe en esta carrera en la que como si de un incendio provocado se tratase, parecía que la escudería implacable pretendiese demostrar al mundo que también es humana.

La verdad es que, si nos atenemos a las estadísticas, les sucedieron tantas cosas en una sola carrera que, por ley, las probabilidades de que les pase algo más el resto del mundial son casi nulas y todo debería ir como una balsa de aceite tras esta fuerte marejada que, si no llega a ser por las sanciones, hubiese dejado al equipo sin puntuar en esta carrera del naufragio. Verstappen hizo una carrera sobria y sin ningún tipo de peros.

El equipo supo gestionar los recursos y arriesgar lo justo en cada momento, lo que en una carrera de estas características le encumbró a la primera plaza como bien podría haber encumbrado a cualquier otro, como Kvyat, por ejemplo, a quién vino a ver la virgen de los desamparados en una carrera que, por sus características y el pilotaje del ruso, sin su asistencia como copiloto, y dado a lo que nos tienen acostumbrados, no debería haber acabado y no debería haber dejado acabar a algún otro.

He leído a muchos restar mérito a los dos motores en el podio e incluso a la estupenda remontada de desde la última posición a la segunda. Muchos de estos «restaméritos» habrían puesto a Fernando de semidiós o de Dios mismo si el protagonista hubiese sido él. Yo solo tengo una vara de medir e, igual que viene demostrando que ha hecho un buen motor que empieza a marcar diferencias, hizo un carrerón que espero tenga la recompensa de volver a hacerle creer en sí mismo, aunque solo sea por el bien del espectáculo.

Uno puede ser “Alonsista”, pero antes que nada es “formulaunista”. Del mismo modo leo y oigo a menudo a la gente comentar que fue un error de Mclaren y de Fernando desprenderse de Honda. Nada más lejos de la realidad. El matrimonio Mclaren no solo fue un fracaso, sino un viacrucis. La peor época en la historia del fabricante. Nadie comenta sin embargo que este es el coche que más ha evolucionado de toda la parrilla de un año para otro. Cosa que bien sabe Carlos que acabó V pudiendo haber acabado I como su homónimo Carlos I de y V de Alemania que reinó en como I y en Hockenheim como V. Un 5º puesto quizás debido a una estrategia algo conservadora que, de ser algo más arriesgada, bien podría haber acabado en la victoria o en el más absoluto de los fracasos.

A Carlos, tras la carrera, parecía saberle a poco ese puesto. Sin embargo, seguro que tras una reflexión ve claramente como funciona este nuevo Mclaren y como se consolida su carrera afianzándole definitivamente entre los grandes, mientras vemos como el asiento de Bottas en sigue en el aire y otro en parece buscar dueño.

No obstante, yo seguiré pensando que su sitio está en Mclaren y que un día puede ser campeón con este coche. Y poco más que decir de aquellos locos y de sus locos cacharros en una carrera loca que, como en la canción de “la vida loca” de Pancho Céspedes, no dejó cerradas sus alternativas hasta la última nota prendida de una gota de lluvia.

Paul Martín

 

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