Rallye de Montecarlo Histórico, para coches entre 1955 y 1980

 

Solo el nombre hace que rezume glamur, prestigio y admiración. Tan solo unos días después de que los tramos del Principado hayan sido escenario de la primera cita del Mundial de llegan los coches históricos con un objetivo diferente: rendir homenaje a la historia de este deporte paseando auténticas joyas del mundo del motor, pero de una forma tan intensa, tan dura en ocasiones que cuesta entender la ilusión y pasión que ponen los pilotos y copilotos en el desarrollo de su misión.Todos quieren vencer en una prueba en la que apenas se puede correr porque se trata de cumplir unos promedios de velocidad media, regularidad, en función de cada categoría. Competir sin correr, correr sin exceso pero con la complejidad de las carreteras más viradas, el hielo, la nieve y la noche, es decir, correr para ir siempre en lo más próximo a la media de velocidad prevista, un esfuerzo físico y psicológico realmente exigente que pone a prueba coches y máquinas. Todos quieren vencer a Gianmaria Aghem y Diego Cumino, ganadores de la edición 2018 al volante de un Fulvia Coupe en este 22º Rallye Monte-Carlo Histórico pero el reto tiene una complejidad mayúscula.

El Rallye Monte-Carlo Histórico está reservado a coches que han participado en los de Monte-Carlo entre 1955 y 1980, y en función de la edad del automóvil se le adjudicará uno de los tres promedios de velocidad a mantener durante todo el rallye, comenzando desde donde cada piloto tenga su base seleccionada, que puede ser desde Atenas con 1.497 km, Glasgow con 2149 km, Bad Homburg con 1165 km, Milán 840 km, Barcelona y sus 928 km, Reims 940 km y Monte-Carlo con un bucle de 729 km. Lógicamente los más lejanos y los que requieren travesía en barco salen los días previos al reagrupamiento para poder llegar a tiempo a las proximidades del Principado, cerca de Buis-les-Baronnies, donde se realiza el reagrupamiento y desde donde de verdad arranca el rallye. Allí, las ojeras, las caras de sueño y los abrazos de quienes comparten la misma locura son abundantes. Y este año, además, frío, lluvia, hielo y nieve. Pero todo eso es parte del encanto del Rallye Monte-Carlo Histórico.

“Me hace mucha ilusión volver cada año al Rallye Monte-Carlo”, nos dice Salvador Cañellas justo antes de comenzar el primer tramo del rallye, feliz y en plena forma a sus 74 años. “Tiene mucho encanto pero es realmente duro. El tramo de enlace desde Barcelona es muy largo, debes llevar a una velocidad media contenida y además vas circulando con el resto de los usuarios, hay que tener mucho cuidado y este año ha sido especialmente duro porque hemos salido muy tarde, ya era de noche y casi toda noche y madrugada ha estado nevando. Lo mejor sin duda es el coche. En Coches Históricos lo han ajustado y mejorado y va perfecto”. Mientras que para Eloi Alsina: “El trabajo de los copilotos no es nada fácil en este rallye, a diferencia de lo que ocurre en otros rallyes, aquí solo nos dan información del itinerario a completar, lo que es el roadbook como tal tenemos que hacerlo nosotros o comprarlo. Es un trabajo largo y minucioso, y de que este perfectamente hecho depende lo que consigamos en el rallye”.

 

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