Azafatas en la Formula 1: “Nos tratan con respeto, nos cuidan y nos pagan muy bien”

 

Esta es la carta abierta de Paola Pinar, 23 años, 5 de ellos trabajando de azafata en los circuitos, en la que manda un mensaje claro a los dirigentes de la F1 y a las feministas radicales.

Nos quitan el trabajo, pero oye, lo hacen por nuestro bien. Este trabajo que ellos califican de machista y anticuado es un trabajo que a todas aquellas que lo realizamos nos gusta, lo hacemos porque queremos, porque nos divertimos, porque vivimos una experiencia desde dentro, y porque nos pagan bien incluso a veces MUY bien. El problema no está en el trabajo, el problema está en vuestros cerebros, ahí se encuentra el verdadero machismo.

¿Os habéis planteado alguna vez la cantidad de trabajos de azafatas que hay? Seguramente no, seguramente si no estáis dentro de este mundo no sois capaces de ver cómo es este trabajo realmente y os creéis con el derecho de opinar sobre algo de lo que no tenéis ni idea.

Dentro de todos los trabajos de azafata, probablemente los circuitos sean uno de los mejores trabajos, ya que por mucho que seas imagen y reclamo, en el 99% de los casos la gente te trata con el mayor respeto, te cuidan, no te falta de nada… Todo esto cambia si trabajas de azafata para una marca de alcohol por la noche, en una discoteca llena de borrachos a las 3 de la mañana, en ocasiones sola. ¿Alguien se ha planteado prohibir ese trabajo?

Os invito a todos esos que criticáis y que apoyáis la decisión de eliminar a las ‘Grid Girls’ de Fórmula 1, que vayáis a cualquier promoción de noche, es más, me atrevería a decir que hasta alguno de vosotros, valientes y críticos feministas de día, cualquier noche con dos copas de más ha intimidado a alguna azafata cuando intentaba hacer su trabajo. Ahí sí que hay peligro, pero no por el trabajo en sí sino por la gente que te rodea mientras tú intentas trabajar. Pero claro, eso no es mediático, eso no sale en las noticias así que nadie habla.

Pero bueno no todo está en el trabajo, el machismo está en la calle, cada día, en cualquier lugar. Vas caminado y un tío te dice toda clase de “piropos” denigrantes, te pitan, paran la furgoneta y tú te callas y sigues andando mirando al frente. No se te ocurra parar, plantarles cara y mandarles a la mierda porque entonces te llaman puta y se largan acelerando.

Quizá deberíamos reeducar a las personas en vez de prohibir trabajos que en ningún caso denigran, humillan ni hacen de menos a las mujeres.

Os mando esto con todo el respeto, ya que he visto un artículo hablando sobre el tema, cuando nadie nos ha pedido la opinión. Esta es la otra cara del asunto. Nosotras estamos contentas con nuestro trabajo y no queremos dejar de hacerlo.

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